Por:
José Fredy Aguilera Garavito.
Coordinador de la Misión de Observación Electoral, Moe en Sucre, consejero departamental de Paz Reconciliación y Convivencia, y defensor de Derechos Humanos
Sincelejo, es producto del proceso de
poblamiento generados en diferentes partes del país, desde el origen mismo de
nuestra era republicana, principalmente y con mayor arraigo en la costa caribe
y en los departamentos del viejo Bolívar¸ Córdoba, magdalena, etc. Éste, se
origina en la hacienda ganadera, donde a partir de relaciones pre modernas
entre el propietario o hacendado y los campesinos que laboraban en sus predios,
se configuró social y culturalmente una red de favores, lealtades y
dependencias que al reproducirse en el tiempo y con la ampliación de espectro
social y territorial, se constituye en el soporte cultural del gamonalismo,
como forma de dominación, consolidándose con el salto de las familias ganaderas
y terratenientes a la arena política. En consecuencia, los campesinos migrantes
hacia las cabeceras y centros urbanos no alcanzan el estatus de ciudadanos y
ciudadanas libres, conocedores y sujetos de derechos que pudiesen aportar a la
construcción de la incipiente ciudad, como espacio colectivo garante de los
derechos fundamentales.
En similares circunstancias, arribaron
a la ciudad un grueso número de familias víctimas del desplazamiento forzado,
como consecuencia del conflicto armado interno, quienes llegaron despojadas de
sus derechos como ciudadanos y en situación de dependencia, convirtiéndose en
un instrumento más del gamonalismo. Desde esta perspectiva, es de común
conocimiento que, en épocas recientes aún, en nuestro medio, cuando una persona
venía al mundo ya traía el hierro puesto del gamonal o familia dominante y
poderosa por su relación con la propiedad de la tierra, es más, al crecer, se
convertía en parte de su clientela política. Las corralejas, que tanto les
gusta sincelejanos y sucreños, es una expresión clara y contundente del
gamonalismo, donde se exalta el poder del terrateniente, el ganadero, en
Sincelejo, se organizan en romerías para asistir a todas las corralejas de la
costa caribe. Es un factor cultural indudablemente, pero es un fuerte vestigio
del gamonalismo.
La elección popular de alcaldes, desde
1988, rompió momentáneamente con algunos poderes familiares locales y con el
dominio de algunos caciques políticos ligados a los centros de poder de Bogotá
quienes, a dedo desde la capital de la república, gracias a sus influencias
imponían los alcaldes y al gobernador, los cuales actuaban en favor de su causa
particular, es decir, del gamonal que los hacía nombrar. El promedio del
período de estos mandatarios de nombramiento no alcanzaba los 4 meses, pues la
voracidad y disputa de los grupos locales no aseguraban mayor permanencia y
lógicamente cualquier iniciativa o proyecto de ciudad sucumbía en el corto
plazo cercenado, además por los intereses gamonalistas. Este período
promedio, fue el referente que tuvo el gobierno del presidente Betancur, para
establecer en dos años el tiempo de los alcaldes electos en el marco de la
reforma de 1986.
Sincelejo, como asentamiento urbano,
se nutre del flujo migratorio campo-ciudad y de pequeñas poblaciones o
cabeceras municipales de Sucre y departamentos vecinos, los nuevos habitantes
llegaban en busca de mejores condiciones para vivir, arrastrando con ellos su
forma y estilo de vida rural, congruente con el gamonalismo, sin que en su
horizonte se pudiese contemplar la ciudad como derecho, fácilmente
se acomodaron en barrios marginales, de invasión o construyendo viviendas
precarias en lotes entregados a cambio de votos por los mismos gamonales para
reproducirse en poder, sin ningún tipo de obras de urbanismo, esto aceleró el
proceso espontáneo y caótico característico del desarrollo urbano de la ciudad.
Nos acostumbramos a vivir sin servicios públicos domiciliarios, los nuevos
barrios iban resolviendo estos problemas en cada momento electoral, lo que
quiere decir que nunca existió política pública para dar respuesta a estas
necesidades colectivas, las cuales fueron asumidas desde lo personal por
nuestros caciques y gamonales políticos en cada período de elecciones y a
cuenta gotas para asegurar la clientela. Reconociendo que hay avances en
materia de servicios públicos, Sincelejo, no cuenta aún, con total cobertura de
éstos, sobre todo el más emblemático y necesario; el agua potable con 24 horas
continuas, este es uno de los factores que en Colombia diferencia a ciudad de
la zona rural. La problemática del agua es vieja y constante ´, Orlando Fals
Borda, en la Historia Doble de la Costa, rescata la realización de un paro
cívico por el agua en la década del 50, en Sincelejo. Y el 20 de agosto de
1976, un grupo de activistas y sindicatos convocaron la realización de un
movimiento similar, sin mayor participación y consecuencias positivas. El
problema del agua aún persiste y es motivo de campaña en cada elección.
La elección popular de alcaldes no
significó una oportunidad para la planificación y definición de un proyecto de
ciudad inclusiva, sin desconocer avances como consecuencia de la
descentralización y la implementación de políticas públicas puntuales emanadas
del nivel nacional, ésta, en lo político produjo el surgimiento de nuevas
familias y caciques que reproducen el viejo modelo de gobernanza basado en el
clientelismo y la corrupción. En consecuencia, la administración municipal
sigue siendo un botín político; trampolín para escalar a órganos de poder de
representación nacional y presencia departamental. Financiero, para sufragar
costos de campañas electorales con dineros públicos y ensanchar los patrimonios
particulares y familiares, lo que sociología se conoce como patrimonialismo.
La captura del ente territorial, de
Sincelejo, por microempresas familiares electorales, particularmente, desde la
década del noventa, en el siglo pasado, incluye el posicionamiento de un grupo
de concejales abyectos al poder dominante sin ningún tipo de distinciones
políticas y de partidos, que se favorecen en lo personal del entramado
clientelista y de corrupción, incluso, logran sacar grandes votaciones
electorales, asegurando su elección en varios períodos electorales, sin
que su actividad corporativa haya sido sustancial y extraordinaria en favor del
desarrollo de la ciudad como colectivo social incluyente, desde el goce
efectivo de derechos para su población y crecimiento urbanístico. En
consecuencia, la posibilidad del desarrollo de una ciudadanía activa, dinámica
y participativa en la construcción de un proyecto de ciudad inclusiva, ha sido
limitada por el gamonalismo con una gobernabilidad soportada en el clientelismo
y la corrupción, para lo cual se han establecido unas redes y circuito
políticos, donde prima el favor personal, la relación familiar, el compadrazgo
y las amistad de quienes detentan el poder o gravitan a su alrededor.
Desde el punto de vista o sentido
etimológico latino, ciudad tiene dos elementos: Civitas, que hace
relación a los y las ciudadanas con derechos plenos y urbs, que es el
sitio o lugar donde se asienta o reside la Civitas, es decir, es el
espacio físico construido, estos dos aspectos constituyen el urbanismo. Podemos
entender entonces, la ciudad, como realidad social, comunidad humana que
contiene lugares donde se hacen realidad las prácticas sociales, con la
interacción de hombres y mujeres con objetos materiales, con recursos naturales
y el medio ambiente, donde se realiza el trabajo, se usan y consumen o
disfrutan bienes y servicios, productos concretos e intangibles. Lo ideal, es
que se establezcan relaciones entre sujetos para que todos participemos desde
una cultura ciudadana en la construcción del nicho vital donde residimos, como Civitas.
Esto último, es lo inexistente o precario en las y los sincelejanos, para
contribuir en la construcción de nuestra propia ciudad, inclusiva, democrática
y moderna para un cumplimiento efectivo de su función social.
Si tomamos en cuenta el espacio físico
(urbs), Sincelejo ha tenido un desarrollo similar a otras ciudades de
Colombia y América Latina; falta de planificación, barrios marginales sin
servicios públicos, viviendas de mala calidad, pésima red vial, falta de
espacios comunes, zonas verdes, precaria distribución espacial y residencial,
etc. El crecimiento urbano, ha sido espontáneo y caótico, diferente a otras
capitales del país donde está plenamente diferenciado el norte del sur, oriente
de occidente y ubicación de las zonas productivas y de servicios, o cualquier
otro tipo de infraestructuras, de tal manera que en un mismo espacio urbano
coexisten dos y tres ciudades con características diferentes, en Sincelejo, es
notable esta realidad y obedece a varios factores:
En primer lugar, a la falta de planeación
urbana y cuando la hubo, el modelo clientelista y corrupto la vulneró al ser
permisivo con urbanizadores piratas, quienes sin obras de urbanismo y
definición de espacios comunes y zonas verdes vendieron lotes en algunos sitios
de la ciudad. El barrio “El Poblado”, fue impulsado bajo esas
condiciones desde la administración municipal, El FOVIS, para favorecer a una
candidatura a la alcaldía.
Nuestra capital, se convirtió en
laboratorio experimental de desarrollo urbano a través de la entrega de lotes por
votos, en cada proceso electoral, gran parte de la periferia de la ciudad se
construyó de esta manera, después las personas levantaban las viviendas a su
libre albedrío, sin ningún tipo de normas urbanísticas y redes de servicios
públicos domiciliarios, desde estos barrios se configuraba la clientela
predilecta de nuestros gamonales y caciques políticos, quienes en cada elección
a cambio de sus votos les resolvían gradualmente el agua, alcantarillado,
arreglo de calles, SISBEN, luego entrega de materiales para el mejoramiento de
la vivienda, etc.
Los barrios de invasión constituyen
capítulo aparte, se multiplican con el arribo de población en situación de
desplazamiento y por la reproducción natural de la familia, en nuestro medio la
política pública de vivienda no existía o por inercia la lideraban los
gamonales y caciques políticos a través de la compra de votos, por ello, estos
nuevos asentamientos urbanos siguieron la misma metamorfosis. La presencia de
población víctima del desplazamiento forzado, desbordó la infraestructura de
servicios y la capacidad de atención del ente territorial, pero éste lo asumió
para favorecer a las familias en el poder, de esta manera, los nuevos
habitantes de Sincelejo contribuyeron a fortalecer el modelo clientelista y corrupto.
El modelo clientelista y corrupto,
abordó la construcción de obras de infraestructura, apegado a los réditos
financieros que esta genera para la financiación de campañas y el
ensanchamiento patrimonial. Así por lo menos, se hizo el teatro municipal
pero no se promovió y organizó la cultura, se pavimentan y repavimentan calles,
sin ningún tipo de priorización, considerando el aspecto territorial y
poblacional para mejorar la movilidad y desembotellar la ciudad, para ir de una
parte a otra; de norte a sur, oriente a occidente y viceversa hay que pasar
casi obligatoriamente por el centro, carecemos de vías alternas, anillo vial,
circunvalar que una la ciudad con la periferia, a esta con el centro y con las
salidas para otros municipios vecinos. A esto se agrega, la falta de un sistema
de transporte colectivo, como alternativa al mototaxismo ampliamente
posicionado y justificado desde lo económico. Sin embargo, permanecen sin
resolver infraestructuras de importancia como la terminal de transporte, hospital
moderno y con cuarto nivel, cumplir con las disposiciones geográficas de las
actividades, si las hay en el POT, o en su efecto, formularlas para que, desde
el punto de vista de las densidades demográficas, puedan estar bien definidas:
Zonas comerciales, productivas, residenciales, administrativas, marginales,
verdes, etc. Ampliar y definir políticas para zonas verdes y zonas comunes
residenciales, así como la intervención de arroyos, focos de contaminación,
buscando cumplir con el ODS 11. Igualmente, la optimización de los servicios
públicos, especialmente el agua, para darle mayor productividad a la ciudad,
dotándola, además de los medios tecnológicos e innovadores modernos, la
Inteligencia Artificial para hacerla competitiva en el mundo global. En tiempos
de la globalización, una de las funciones del Estado, es adecuar el territorio
para lograr que aterrice la inversión.
Podemos ver la ciudad desde diferentes
perspectivas, con la absoluta claridad que ésta, no la vamos a encontrar como
un producto acabado, es siempre un proyecto en construcción sujeto a las
dinámicas sociales, económicas, culturales y ambientales, la ciencia y
tecnología es un factor importante en la transformación de ciudad. Cada una
tiene sus fortalezas y vocación por factores de ubicación, cultura, riqueza
natural o historia, en nuestro caso vale la pena definir en un proyecto de
ciudad inclusiva, cual es el plus de Sincelejo, para potenciar su desarrollo;
por su ubicación y actividades productivas (comercio y servicios), la podríamos
especializar fortaleciendo estas ventajas comparativas e impulsarla como
ciudad-región. De otra parte, es claramente entendible que antes que todo, la
ciudad como realidad social, como comunidad de asentamiento, espacio social
donde un colectivo humano reside, se organiza y se reproduce socialmente,
también debemos entenderla como un sistema, donde interactúan individuos,
grupos y actividades que se expresan en lo económico, social, político cultural
y emocional, sistema evolutivo que se crea y reconstruye permanentemente en
múltiples opciones de futuro.
La ciudad productiva, en esto no somos
muy generosos, en materia de productividad e innovación, la calidad de los
servicios, infraestructuras, fuentes de empleo, condiciones para vivir
dignamente, la informalidad y el rebusque nos colocan como una de las ciudades
más desiguales del país y América Latina. En nuestro caso, podemos destacar
algunos aspectos que hacen de Sincelejo, una ciudad poco incluyente. La alta
tasa de pobreza, indican que cientos de personas están excluidas de los
circuitos de la producción y el empleo decente, cerca del 20% de su población
está excluida de los bienes y servicios urbanos básicos, la dificultad cada vez
mayor de encontrar empleo fijo, estable, duradero y bien remunerado, existe
alta fragmentación espacial y social, persistencia de viviendas de mala calidad
y barrios convertidos en gueto con diversas necesidades, exclusión en la
representación y participación de amplios sectores de la población en la toma
de decisiones, la absoluta mayoría de las familias sincelejanas perciben
ingresos que no les permiten vivir dignamente. Arribamos a otro concepto, la
ciudad como derecho, entendida como derecho colectivo de sus habitantes, cuyo
desarrollo permite a estos acceder al goce efectivo de los derechos humanos,
bajo los principios de sustentabilidad y justicia social, hoy los procesos de
urbanización acelerada hacen que el cumplimiento con la realización de los
derechos fundamentales sea cada vez más remoto, si bien es cierto que necesitamos
crecimiento urbano, pero sin expandir la pobreza.
El enfoque tradicional sobre el
mejoramiento de la calidad de la vida urbana está centrado en lo espacial, nos
han hecho creer que somos mejor ciudad si tenemos grandes y suntuosos parques,
avenidas, voluminosos edificios, esculturas clásicas, etc., sin considerar la
perspectiva social que compromete el bienestar de la población. Ciudad bonita,
es posible, pero sin hacinamiento, hambre, pobreza, desempleo e informalidad en
alto grado, carencia de servicios públicos y sociales, seguridad, movilidad,
participación y ambiente sano.
Sincelejo, como ciudad, tiene su
propia dinámica, una historia que la hacen singular y le dan identidad propia,
ninguna ciudad se parece o es igual a otra, como tampoco existe un modelo
absoluto de ciudad, poco o mal el entramado urbano existe, es real y pese a
todas las situaciones descritas ha tenido un crecimiento. Esta es la materia
prima, qué hacer, entonces, para hacerla inclusiva y potenciar sus ventajas y
fortalezas, a manera de debate propongo los siguientes elementos:
1.
Optimización del sistema de acueducto,
para garantizar agua a todos los hogares sincelejanos, de manera permanente, 24
horas día, con capacidad para usos industriales y productivos. Así mismo, la
formulación de un plan para alcanzar el 100% de cobertura de los demás
servicios públicos domiciliarios.
2.
Hacer de Sincelejo una ciudad moderna
e inteligente, a través de la innovación y la tecnología como factores de
integración con el mundo global y acceso al conocimiento y la cultura sin
menoscabo de lo autóctono, masificación de banda ancha en internet. La
inteligencia artificial, es fundamental para las ciudades modernas.
3.
Mejorar la movilidad con un sistema de
transporte colectivo eficiente, moderno y con precios accesibles. Así mismo,
construcción de vías alternas, como el anillo vial o circunvalar que integre la
periferia de la ciudad y a ésta con el centro y las arterias de comunicación
con municipios vecinos.
4.
Desarrollo de políticas que articulen
y optimicen la oferta de bienes y servicios para potenciar procesos
productivos, proteger y garantizar relaciones de equilibrio entre lo rural, lo
urbano y el medio ambiente que le permita a Sincelejo incrementar sus
potencialidades como ciudad-región.
5.
Formulación de un plan especial para
reducir la pobreza y la desigualdad, adoptando el enfoque diferencial y
generando capacidades en la población.
6.
Mejorar la calidad de la educación
pública, incorporando procesos de gestión de calidad, control y seguimiento a
los PEI. Plan de mejoramiento a la infraestructura y los ambientes educativos e
incorporar procesos de inteligencia artificial complementarios a la educación
presencial, con eficiente y permanente conectividad. Avanzar en la confección y
establecimiento de la Universidad de Sincelejo, para ampliar la oferta de
educación superior pública.
7.
Reducir los índices de violencia en el
municipio, mejorando la seguridad en la ciudad, combatiendo los grupos armados
ilegales, sobre todo el microtráfico. Los y las sincelejanas necesitamos vivir
seguros y sin miedo.
8.
Superar la informalidad y el rebusque,
impulsando el desarrollo productivo y empresarial complejo, adecuando el
territorio para el aterrizaje de la inversión, apoyo especial a la
agroindustria y fortaleciendo el comercio y los servicios, con procesos de
formalización, para generar empleo decente cumpliendo con los estándares de la
OIT. Igualmente, fomento de la producción agrícola para ir reduciendo la
tendencia de la informalidad con su alta cuota de desigualdad, baja estabilidad
y remuneración laboral.
9.
Hacer realidad proyectos que están
identificados, pero que no avanzan en su realización como: La construcción de
la terminal de transporte y su adecuada red vial de distribución y conectividad
con la ciudad y municipios vecinos de manera rápida. Trabajar en unidad con la
gobernación para la construcción de una unidad hospitalaria moderna, amplia,
dotada de equipos tecnológicos de alta capacidad diagnóstica y operatoria, con
todas las especialidades y cuarto nivel de atención. En general, mejorar a
través de monitoreo con plataforma virtual la atención en salud en el
municipio.
10.
Rescatar la cultura como factor de
integración y convivencia, fomentar y apoyar grupos culturales de diferente
índole, dando oportunidad a la población joven y buen uso al teatro municipal
desde la organización y gestión cultural propia, facilitando también otras
expresiones culturales y artísticas para el reencuentro de los sincelejanos con
su identidad.
11.
Contribuir con el proceso de paz
territorial, priorizando atención y reparación a las víctimas del conflicto
armado, articulando acciones con el SNARIV, la unidad regional de víctimas en
el municipio y el Sistema Integral de Verdad Justicia y Reparación.
12.
Adoptar mecanismos efectivos para
desterrar de la gestión pública las prácticas de corrupción y clientelismo,
avanzando hacia administración moderna, mejorando los índices de gobernanza en
todos los niveles, para lograr que el Estado cumpla con sus fines sociales,
logrando liderar los procesos de transformación y cambio que la ciudad reclama.
13.
Plan de mejoramiento para los
asentamientos humanos ubicados en barrios marginales y de invasión, dotándolos
de los servicios públicos básicos, mejorando sus viviendas y el hábitat, con
planes de vinculación a procesos económicos, rehabilitación social como parte
de una política de inclusión y sostenibilidad ambiental.
14.
Trabajar desde la educación ciudadana,
por el desarrollo de una ciudadanía activa y participativa, en la toma de
decisiones para fortalecer la gobernanza, generando un espíritu cívico que
afiance la identidad y el sentido de pertenencia de las y los sincelejanos con
su ciudad.

Comentarios
Publicar un comentario