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SINCELEJO, CIUDAD INCLUSIVA Y MODERNA: RETO CIUDADANO Y DEL NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL.

 

Por: José Fredy Aguilera Garavito.

Coordinador de la Misión de Observación Electoral, Moe en Sucre, consejero departamental de Paz Reconciliación y Convivencia, y defensor de Derechos Humanos

 El 18 de agosto de 1966, el honorable congreso de la república, expidió la ley 47 que da vida política y administrativa al departamento de Sucre, luego de una ardua labor cívica de un grupo de ciudadanos que le apostaron al proceso separatista del viejo Bolívar. A partir del primero de marzo de 1967, se inicia como realidad, la utopía, en su momento, de los denominados pioneros de Sucre. El salto cualitativo a territorio autónomo, como departamento, tiene un impacto cualitativo en Sincelejo que, de cabecera municipal, se convierte en capital, convirtiéndose en ciudad intermedia que, con otras en el país, conformaron las nuevas urbes jóvenes y pujantes que capturaban los procesos migratorios de la zona rural por la falta de solución al problema agrario y por la poca presencia del Estado en el campo colombiano. Sin embargo, el proceso de construcción de ciudad como espacio colectivo y social ha sido traumático y sinuoso por diferentes factores.

 

Sincelejo, es producto del proceso de poblamiento generados en diferentes partes del país, desde el origen mismo de nuestra era republicana, principalmente y con mayor arraigo en la costa caribe y en los departamentos del viejo Bolívar¸ Córdoba, magdalena, etc. Éste, se origina en la hacienda ganadera, donde a partir de relaciones pre modernas entre el propietario o hacendado y los campesinos que laboraban en sus predios, se configuró social y culturalmente una red de favores, lealtades y dependencias que al reproducirse en el tiempo y con la ampliación de espectro social y territorial, se constituye en el soporte cultural del gamonalismo, como forma de dominación, consolidándose con el salto de las familias ganaderas y terratenientes a la arena política. En consecuencia, los campesinos migrantes hacia las cabeceras y centros urbanos no alcanzan el estatus de ciudadanos y ciudadanas libres, conocedores y sujetos de derechos que pudiesen aportar a la construcción de la incipiente ciudad, como espacio colectivo garante de los derechos fundamentales.

 

En similares circunstancias, arribaron a la ciudad un grueso número de familias víctimas del desplazamiento forzado, como consecuencia del conflicto armado interno, quienes llegaron despojadas de sus derechos como ciudadanos y en situación de dependencia, convirtiéndose en un instrumento más del gamonalismo. Desde esta perspectiva, es de común conocimiento que, en épocas recientes aún, en nuestro medio, cuando una persona venía al mundo ya traía el hierro puesto del gamonal o familia dominante y poderosa por su relación con la propiedad de la tierra, es más, al crecer, se convertía en parte de su clientela política. Las corralejas, que tanto les gusta sincelejanos y sucreños, es una expresión clara y contundente del gamonalismo, donde se exalta el poder del terrateniente, el ganadero, en Sincelejo, se organizan en romerías para asistir a todas las corralejas de la costa caribe. Es un factor cultural indudablemente, pero es un fuerte vestigio del gamonalismo.

 

La elección popular de alcaldes, desde 1988, rompió momentáneamente con algunos poderes familiares locales y con el dominio de algunos caciques políticos ligados a los centros de poder de Bogotá quienes, a dedo desde la capital de la república, gracias a sus influencias imponían los alcaldes y al gobernador, los cuales actuaban en favor de su causa particular, es decir, del gamonal que los hacía nombrar. El promedio del período de estos mandatarios de nombramiento no alcanzaba los 4 meses, pues la voracidad y disputa de los grupos locales no aseguraban mayor permanencia y lógicamente cualquier iniciativa o proyecto de ciudad sucumbía en el corto plazo cercenado, además por los intereses gamonalistas. Este período promedio, fue el referente que tuvo el gobierno del presidente Betancur, para establecer en dos años el tiempo de los alcaldes electos en el marco de la reforma de 1986.

 

Sincelejo, como asentamiento urbano, se nutre del flujo migratorio campo-ciudad y de pequeñas poblaciones o cabeceras municipales de Sucre y departamentos vecinos, los nuevos habitantes llegaban en busca de mejores condiciones para vivir, arrastrando con ellos su forma y estilo de vida rural, congruente con el gamonalismo, sin que en su horizonte  se pudiese contemplar la ciudad  como derecho, fácilmente se acomodaron en barrios marginales, de invasión o construyendo viviendas precarias en lotes entregados a cambio de votos por los mismos gamonales para reproducirse en poder, sin ningún tipo de obras de urbanismo, esto aceleró el proceso espontáneo y caótico característico del desarrollo urbano de la ciudad. Nos acostumbramos a vivir sin servicios públicos domiciliarios, los nuevos barrios iban resolviendo estos problemas en cada momento electoral, lo que quiere decir que nunca existió política pública para dar respuesta a estas necesidades colectivas, las cuales fueron asumidas desde lo personal por nuestros caciques y gamonales políticos en cada período de elecciones y a cuenta gotas para asegurar la clientela. Reconociendo que hay avances en materia de servicios públicos, Sincelejo, no cuenta aún, con total cobertura de éstos, sobre todo el más emblemático y necesario; el agua potable con 24 horas continuas, este es uno de los factores que en Colombia diferencia a ciudad de la zona rural. La problemática del agua es vieja y constante ´, Orlando Fals Borda, en la Historia Doble de la Costa, rescata la realización de un paro cívico por el agua en la década del 50, en Sincelejo. Y el 20 de agosto de 1976, un grupo de activistas y sindicatos convocaron la realización de un movimiento similar, sin mayor participación y consecuencias positivas. El problema del agua aún persiste y es motivo de campaña en cada elección.

 

La elección popular de alcaldes no significó una oportunidad para la planificación y definición de un proyecto de ciudad inclusiva, sin desconocer avances como consecuencia de la descentralización y la implementación de políticas públicas puntuales emanadas del nivel nacional, ésta, en lo político produjo el surgimiento de nuevas familias y caciques que reproducen el viejo modelo de gobernanza basado en el clientelismo y la corrupción. En consecuencia, la administración municipal sigue siendo un botín político; trampolín para escalar a órganos de poder de representación nacional y presencia departamental. Financiero, para sufragar costos de campañas electorales con dineros públicos y ensanchar los patrimonios particulares y familiares, lo que sociología se conoce como patrimonialismo.

 

La captura del ente territorial, de Sincelejo, por microempresas familiares electorales, particularmente, desde la década del noventa, en el siglo pasado, incluye el posicionamiento de un grupo de concejales abyectos al poder dominante sin ningún tipo de distinciones políticas y de partidos,  que se favorecen en lo personal del entramado clientelista y de corrupción, incluso, logran sacar grandes votaciones electorales, asegurando su elección en varios períodos electorales,  sin que su actividad corporativa haya sido sustancial y extraordinaria en favor del desarrollo de la ciudad como colectivo social incluyente, desde el goce efectivo de derechos para su población y crecimiento urbanístico. En consecuencia, la posibilidad del desarrollo de una ciudadanía activa, dinámica y participativa en la construcción de un proyecto de ciudad inclusiva, ha sido limitada por el gamonalismo con una gobernabilidad soportada en el clientelismo y la corrupción, para lo cual se han establecido unas redes y circuito políticos, donde prima el favor personal, la relación familiar, el compadrazgo y las amistad de quienes detentan el poder o gravitan a su alrededor.

 

Desde el punto de vista o sentido etimológico latino, ciudad tiene dos elementos: Civitas, que hace relación a los y las ciudadanas con derechos plenos y urbs, que es el sitio o lugar donde se asienta o reside la Civitas, es decir, es el espacio físico construido, estos dos aspectos constituyen el urbanismo. Podemos entender entonces, la ciudad, como realidad social, comunidad humana que contiene lugares donde se hacen realidad las prácticas sociales, con la interacción de hombres y mujeres con objetos materiales, con recursos naturales y el medio ambiente, donde se realiza el trabajo, se usan y consumen o disfrutan bienes y servicios, productos concretos e intangibles. Lo ideal, es que se establezcan relaciones entre sujetos para que todos participemos desde una cultura ciudadana en la construcción del nicho vital donde residimos, como Civitas. Esto último, es lo inexistente o precario en las y los sincelejanos, para contribuir en la construcción de nuestra propia ciudad, inclusiva, democrática y moderna para un cumplimiento efectivo de su función social.

 

Si tomamos en cuenta el espacio físico (urbs), Sincelejo ha tenido un desarrollo similar a otras ciudades de Colombia y América Latina; falta de planificación, barrios marginales sin servicios públicos, viviendas de mala calidad, pésima red vial, falta de espacios comunes, zonas verdes, precaria distribución espacial y residencial, etc. El crecimiento urbano, ha sido espontáneo y caótico, diferente a otras capitales del país donde está plenamente diferenciado el norte del sur, oriente de occidente y ubicación de las zonas productivas y de servicios, o cualquier otro tipo de infraestructuras, de tal manera que en un mismo espacio urbano coexisten dos y tres ciudades con características diferentes, en Sincelejo, es notable esta realidad y obedece a varios factores:

 

En primer lugar, a la falta de planeación urbana y cuando la hubo, el modelo clientelista y corrupto la vulneró al ser permisivo con urbanizadores piratas, quienes sin obras de urbanismo y definición de espacios comunes y zonas verdes vendieron lotes en algunos sitios de la ciudad. El barrio “El Poblado”, fue impulsado bajo esas condiciones desde la administración municipal, El FOVIS, para favorecer a una candidatura a la alcaldía.

 

Nuestra capital, se convirtió en laboratorio experimental de desarrollo urbano a través de la entrega de lotes por votos, en cada proceso electoral, gran parte de la periferia de la ciudad se construyó de esta manera, después las personas levantaban las viviendas a su libre albedrío, sin ningún tipo de normas urbanísticas y redes de servicios públicos domiciliarios, desde estos barrios se configuraba la clientela predilecta de nuestros gamonales y caciques políticos, quienes en cada elección a cambio de sus votos les resolvían gradualmente el agua, alcantarillado, arreglo de calles, SISBEN, luego entrega de materiales para el mejoramiento de la vivienda, etc.

 

Los barrios de invasión constituyen capítulo aparte, se multiplican con el arribo de población en situación de desplazamiento y por la reproducción natural de la familia, en nuestro medio la política pública de vivienda no existía o por inercia la lideraban los gamonales y caciques políticos a través de la compra de votos, por ello, estos nuevos asentamientos urbanos siguieron la misma metamorfosis. La presencia de población víctima del desplazamiento forzado, desbordó la infraestructura de servicios y la capacidad de atención del ente territorial, pero éste lo asumió para favorecer a las familias en el poder, de esta manera, los nuevos habitantes de Sincelejo contribuyeron a fortalecer el modelo clientelista y corrupto.

 

El modelo clientelista y corrupto, abordó la construcción de obras de infraestructura, apegado a los réditos financieros que esta genera para la financiación de campañas y el ensanchamiento patrimonial. Así  por lo menos, se hizo el teatro municipal pero no se promovió y organizó la cultura, se pavimentan y repavimentan calles, sin ningún tipo de priorización, considerando el aspecto territorial y poblacional para mejorar la movilidad y desembotellar la ciudad, para ir de una parte a otra; de norte a sur, oriente a occidente y viceversa hay que pasar casi obligatoriamente por el centro, carecemos de vías alternas, anillo vial, circunvalar que una la ciudad con la periferia, a esta con el centro y con las salidas para otros municipios vecinos. A esto se agrega, la falta de un sistema de transporte colectivo, como alternativa al mototaxismo ampliamente posicionado y justificado desde lo económico. Sin embargo, permanecen sin resolver infraestructuras de importancia como la terminal de transporte, hospital moderno y con cuarto nivel, cumplir con las disposiciones geográficas de las actividades, si las hay en el POT, o en su efecto, formularlas para que, desde el punto de vista de las densidades demográficas, puedan estar bien definidas: Zonas comerciales, productivas, residenciales, administrativas, marginales, verdes, etc. Ampliar y definir políticas para zonas verdes y zonas comunes residenciales, así como la intervención de arroyos, focos de contaminación, buscando cumplir con el ODS 11. Igualmente, la optimización de los servicios públicos, especialmente el agua, para darle mayor productividad a la ciudad, dotándola, además de los medios tecnológicos e innovadores modernos, la Inteligencia Artificial para hacerla competitiva en el mundo global. En tiempos de la globalización, una de las funciones del Estado, es adecuar el territorio para lograr que aterrice la inversión.

 

Podemos ver la ciudad desde diferentes perspectivas, con la absoluta claridad que ésta, no la vamos a encontrar como un producto acabado, es siempre un proyecto en construcción sujeto a las dinámicas sociales, económicas, culturales y ambientales, la ciencia y tecnología es un factor importante en la transformación de ciudad. Cada una tiene sus fortalezas y vocación por factores de ubicación, cultura, riqueza natural o historia, en nuestro caso vale la pena definir en un proyecto de ciudad inclusiva, cual es el plus de Sincelejo, para potenciar su desarrollo; por su ubicación y actividades productivas (comercio y servicios), la podríamos especializar fortaleciendo estas ventajas comparativas e impulsarla como ciudad-región. De otra parte, es claramente entendible que antes que todo, la ciudad como realidad social, como comunidad de asentamiento, espacio social donde un colectivo humano reside, se organiza y se reproduce socialmente, también debemos entenderla como un sistema, donde interactúan individuos, grupos y actividades que se expresan en lo económico, social, político cultural y emocional, sistema evolutivo que se crea y reconstruye permanentemente en múltiples opciones de futuro.

 

La ciudad productiva, en esto no somos muy generosos, en materia de productividad e innovación, la calidad de los servicios, infraestructuras, fuentes de empleo, condiciones para vivir dignamente, la informalidad y el rebusque nos colocan como una de las ciudades más desiguales del país y América Latina. En nuestro caso, podemos destacar algunos aspectos que hacen de Sincelejo, una ciudad poco incluyente. La alta tasa de pobreza, indican que cientos de personas están excluidas de los circuitos de la producción y el empleo decente, cerca del 20% de su población está excluida de los bienes y servicios urbanos básicos, la dificultad cada vez mayor de encontrar empleo fijo, estable, duradero  y bien remunerado, existe alta fragmentación espacial y social, persistencia de viviendas de mala calidad y barrios convertidos en gueto con diversas necesidades, exclusión en la representación y participación de amplios sectores de la población en la toma de decisiones, la absoluta mayoría de las familias sincelejanas perciben ingresos que no les permiten vivir dignamente. Arribamos a otro concepto, la ciudad como derecho, entendida como derecho colectivo de sus habitantes, cuyo desarrollo permite a estos acceder al goce efectivo de los derechos humanos, bajo los principios de sustentabilidad y justicia social, hoy los procesos de urbanización acelerada hacen que el cumplimiento con la realización de los derechos fundamentales sea cada vez más remoto, si bien es cierto que necesitamos crecimiento urbano, pero sin expandir la pobreza.

 

El enfoque tradicional sobre el mejoramiento de la calidad de la vida urbana está centrado en lo espacial, nos han hecho creer que somos mejor ciudad si tenemos grandes y suntuosos parques, avenidas, voluminosos edificios, esculturas clásicas, etc., sin considerar la perspectiva social que compromete el bienestar de la población. Ciudad bonita, es posible, pero sin hacinamiento, hambre, pobreza, desempleo e informalidad en alto grado, carencia de servicios públicos y sociales, seguridad, movilidad, participación y ambiente sano.

 

Sincelejo, como ciudad, tiene su propia dinámica, una historia que la hacen singular y le dan identidad propia, ninguna ciudad se parece o es igual a otra, como tampoco existe un modelo absoluto de ciudad, poco o mal el entramado urbano existe, es real y pese a todas las situaciones descritas ha tenido un crecimiento. Esta es la materia prima, qué hacer, entonces, para hacerla inclusiva y potenciar sus ventajas y fortalezas, a manera de debate propongo los siguientes elementos:

 

1.       Optimización del sistema de acueducto, para garantizar agua a todos los hogares sincelejanos, de manera permanente, 24 horas día, con capacidad para usos industriales y productivos. Así mismo, la formulación de un plan para alcanzar el 100% de cobertura de los demás servicios públicos domiciliarios.

2.       Hacer de Sincelejo una ciudad moderna e inteligente, a través de la innovación y la tecnología como factores de integración con el mundo global y acceso al conocimiento y la cultura sin menoscabo de lo autóctono, masificación de banda ancha en internet. La inteligencia artificial, es fundamental para las ciudades modernas.

3.       Mejorar la movilidad con un sistema de transporte colectivo eficiente, moderno y con precios accesibles. Así mismo, construcción de vías alternas, como el anillo vial o circunvalar que integre la periferia de la ciudad y a ésta con el centro y las arterias de comunicación con municipios vecinos.

4.       Desarrollo de políticas que articulen y optimicen la oferta de bienes y servicios para potenciar procesos productivos, proteger y garantizar relaciones de equilibrio entre lo rural, lo urbano y el medio ambiente que le permita a Sincelejo incrementar sus potencialidades como ciudad-región.

5.       Formulación de un plan especial para reducir la pobreza y la desigualdad, adoptando el enfoque diferencial y generando capacidades en la población.

6.       Mejorar la calidad de la educación pública, incorporando procesos de gestión de calidad, control y seguimiento a los PEI. Plan de mejoramiento a la infraestructura y los ambientes educativos e incorporar procesos de inteligencia artificial complementarios a la educación presencial, con eficiente y permanente conectividad. Avanzar en la confección y establecimiento de la Universidad de Sincelejo, para ampliar la oferta de educación superior pública.

7.       Reducir los índices de violencia en el municipio, mejorando la seguridad en la ciudad, combatiendo los grupos armados ilegales, sobre todo el microtráfico. Los y las sincelejanas necesitamos vivir seguros y sin miedo.

8.       Superar la informalidad y el rebusque, impulsando el desarrollo productivo y empresarial complejo, adecuando el territorio para el aterrizaje de la inversión, apoyo especial a la agroindustria y fortaleciendo el comercio y los servicios, con procesos de formalización, para generar empleo decente cumpliendo con los estándares de la OIT. Igualmente, fomento de la producción agrícola para ir reduciendo la tendencia de la informalidad con su alta cuota de desigualdad, baja estabilidad y remuneración laboral. 

9.       Hacer realidad proyectos que están identificados, pero que no avanzan en su realización como: La construcción de la terminal de transporte y su adecuada red vial de distribución y conectividad con la ciudad y municipios vecinos de manera rápida. Trabajar en unidad con la gobernación para la construcción de una unidad hospitalaria moderna, amplia, dotada de equipos tecnológicos de alta capacidad diagnóstica y operatoria, con todas las especialidades y cuarto nivel de atención. En general, mejorar a través de monitoreo con plataforma virtual la atención en salud en el municipio.

10.    Rescatar la cultura como factor de integración y convivencia, fomentar y apoyar grupos culturales de diferente índole, dando oportunidad a la población joven y buen uso al teatro municipal desde la organización y gestión cultural propia, facilitando también otras expresiones culturales y artísticas para el reencuentro de los sincelejanos con su identidad.

11.    Contribuir con el proceso de paz territorial, priorizando atención y reparación a las víctimas del conflicto armado, articulando acciones con el SNARIV, la unidad regional de víctimas en el municipio y el Sistema Integral de Verdad Justicia y Reparación.

12.    Adoptar mecanismos efectivos para desterrar de la gestión pública las prácticas de corrupción y clientelismo, avanzando hacia administración moderna, mejorando los índices de gobernanza en todos los niveles, para lograr que el Estado cumpla con sus fines sociales, logrando liderar los procesos de transformación y cambio que la ciudad reclama.

13.    Plan de mejoramiento para los asentamientos humanos ubicados en barrios marginales y de invasión, dotándolos de los servicios públicos básicos, mejorando sus viviendas y el hábitat, con planes de vinculación a procesos económicos, rehabilitación social como parte de una política de inclusión y sostenibilidad ambiental.

14.    Trabajar desde la educación ciudadana, por el desarrollo de una ciudadanía activa y participativa, en la toma de decisiones para fortalecer la gobernanza, generando un espíritu cívico que afiance la identidad y el sentido de pertenencia de las y los sincelejanos con su ciudad.

 


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