Por Edgar Aníbal serpa Villadiego Abogado de la corporacion universitaria del caribe Cecar, estudiante del programa de derecho penal de la Universidad Sergio Arboleda y Mario Vergara, Abogado de la corporación universitaria del caribe Cecar
Como si de una condena se tratara, hoy el departamento de córdoba
vuelve a sufrir una de sus más grandes torturas y masacres. Esta vez no son las motosierras, ni las
disputas territoriales a sangre fría entre PARAS y FARC sino la corrupción
perpetua al que ha sido condenado el departamento por una clase política
podrida y consumida por sus intereses particulares; sin mediar el más mínimo
grado de sentido de pertenencia y siguen saqueando a sus anchas el erario
Hoy quien mata, no son armas empuñadas por una causa ideológica,
ni las motosierras encendidas, ni los de la moto, hoy quien mata es el
resultado de un actuar doloso por parte de una casta política que ha dejado al
departamento sin defensa, sin justicia y muchos menos sin salud y
economía. Una pandemia como la que hoy
enfréntanos, pone en verdad clara y manifiesta la escasez, la miseria y la
inseguridad en la que ha quedado uno de los departamentos más ricos del país,
donde sus habitantes hablan de un supuesto crecimiento socioeconómico por el
cemento que han tirado y las ciclo-rutas que atraviesan a varias de las
ciudades del departamento, pero desconocen o no se atreven hablar de la
economía ficticia en la que está sumergido dicho territorio, economía que solo
refleja, ganadería mal concebida, cocaína, armas y cárteles como los del sida,
el de la hemofilia, el del bastón y hoy cartel de la COVID-19.
Al mejor estilo de series de narcos, estos dirigentes de clanes
políticos “acartelisados”, autores de todas estas atrocidades y anomalías
sociales, unos se encuentran presos en cárceles para servidores públicos con
amplias comodidades y otros en sus casas lujosas, a costas del deterioro de un
pueblo y de una justicia mal habida. En ese orden de idea, siguen manejando por
medio de sus tentáculos permeados de corrupción los rieles de la contratación
pública en córdoba y en el resto de la región caribe. Que, todo esto me parece
un claro reflejo de lo pretendido por las mafias del contrabando de cocaína y
del lavado de activos, ya que hoy en día, de la contratación pública, también
se destilan cárteles, haciendo casi que reverencia a la denominación clásica de
los grandes grupos mafiosos que han azotado el país, como el de Medellín, Cali,
norte del valle entre otros.
Tantos
años de peculado y celebraciones falsas de contratos, nos han dejado
desgastados para poder librar una batalla contra una fuerza externa como lo es
el covid-19, nos ha dejado maniatados ad portas de la muerte, sin centros de
atención integrales en salud que sean óptimos, ni hospitales de nivel que
reflejen el supuesto crecimiento del departamento de Córdoba, nos dejaron sin
medicinas, nos dejaron sin IPS que puedan prestar un buen servicio de salud,
nos dejaron unas EPS desgastadas y ahorcadas por las mismas IPS, nos dejaron a
merced de la incertidumbre y encarcelados en agonía.
Así
mismo, a unos 118 kilómetros de distancia, en el departamento de sucre, se
sienten los estragos de esa cultura criminal y corrupta que tanto daño le han
hecho a nuestra región, por lo cual esta situación debe ser analizada con mucha
atención por parte de la ciudadanía. Es menester, entender que la corrupción se
roba las oportunidades que las personas no saben que tienen, por eso,
encontramos mucho conformismo por parte de esta misma ciudadanía cuando un
dirigente se dedica a solo construir una sociedad a base de cemento.
Que, del mismo modo, se debe hacer énfasis en esa voluntad mal
intencionada de cometer delitos que manejan los líderes de estos clanes
políticos y realizar las denuncias pertinentes, censurando desde toda óptica,
la mala práctica en el sector público, en especial en la contratación. Pues a
sabiendas del daño que ocasionan en las poblaciones más vulnerables, estos Aníbal
Conrado que han dirigido a este sector de la región caribe, son conscientes
que al robarse ese presupuesto hay gente que puede morir. Veamos, por ejemplo,
según un estudio de la universidad externado de Colombia, existe una relación
directa y clara entre la corrupción en las empresas de acueducto y las muertes
por enfermedades gastrointestinales dadas por la mala calidad del agua. Según
el informe de “Así se mueve la corrupción” se puede evidenciar una radiografía
de los hechos de corrupción en Colombia entre los años 2016 a 2018 y nos
muestra que de estos hechos en la región caribe registran un 34%,
adicionalmente, nos evidencian 30 hechos de corrupción en los departamentos de
Sucre y Córdoba, algunos de estos ya se han mencionado anteriormente. Además,
nos muestra que los cuatro delitos más cometidos por los funcionarios públicos
y autoridades electas son el peculado (18%), celebración indebida de contrato
(13%), falsedad en documento público (12%), y concierto para delinquir (11%).
Demostrando que la contratación pública es el botín más codiciado por estos
personajes.
Ahora, para nadie es un secreto que el virus de la COVID–19 ha
causado muchas pérdidas de vidas incluso de personas conocidas en el
departamento de Córdoba y Sucre, ha causado un retroceso en la economía de la
región, pero esa enfermedad, ese cáncer, que han causado esas personas de malas
intenciones, como lo es la corrupción, nos puede estar costando muchas más
vidas al año y se está convirtiendo en el motor de impulso de la propagación de
la COVID–19 , al malversar los recursos, al realizar sobre costo a los
elementos de bioseguridad o a los mercados destinados para ayuda humanitaria,
se empieza a generar huecos en los recursos que podrían servir para abastecer
el sistema integrado de salud que la región necesita, para contrarrestar la
pandemia.
El día que entendamos que la corrupción ha causado la muerte de
miles de niños en el país por desnutrición, y que se han detectado robos por
más de 84.000 millones de pesos en los recursos para alimentación escolar, que
se le ha robado la comida a nuestros niños, ese día, solo ese día, empezaremos
a actuar en equipo como una sociedad más humana y solidaria, entendiendo la
política no como una profesión sino como una pasión, como un compromiso creador
de esperanzas y sueños, en donde aprendamos a vivir defendiendo los intereses
de la mayoría y no de la minoría, manteniendo un interés de lo que no se vende,
de lo que no se compra, manteniendo un interés en el sentido del honor.

Excelente information
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